lunes, 23 de junio de 2014

10. TAVERNA CAN MARGARIT. Poble Sec. Barcelona



Taverna Can Margarit. Carrer de la Concordia 21. Poble Sec. Barcelona.

Hay veces que la mayor alegría que te proporciona un restaurante es el haberlo encontrado por casualidad. Vagabundeábamos por la noche en el Pueblo Seco buscando una plazoleta donde recordaba que había varios restaurantes majos (seguramente la Plaza del Surtidor) cuando de pronto vimos la fachada de la Taverna Margarit y no lo dudamos ni un instante. De la cena no recuerdo nada especial. Recuerdo sí, que el trato a la entrada tuvo esa brusquedad propia de los negocios muy antiguos que funcionan como con cansancio. Nos dijeron que antes de cenar podíamos probar los vinos pero como el primero que catamos era super rasposo, pasamos rápidamente al comedor del fondo. Aunque la decoración rústica no sea mi fuerte, es tan vieja y está en un espacio tan dilatado que hasta tiene su encanto. Realmente es un lugar muy especial. Y una suerte que sobreviva en una ciudad que ya lo ha vendido casi todo. 



Como tiene pinta de local popular no creo que valga la pena o sea costumbre reservar, así que aquí va el plano de situación. 


(fotos del 17 de mayo del 2014)

miércoles, 4 de junio de 2014

9. VEGA, Rodezno, La Rioja



Restaurante Vega, calle San Sebastián, Rodezno, La Rioja. tfno: 941 338056

Algunos establecimientos de este blog son descubrimientos, pero otros, como Vega, en Rodezno, son para descubrirse. Hacía muchos, muuuuchos años que no íbamos y hasta nos preguntábamos si aún existiría, pero no sólo existe y hasta es mejor que cuando lo conocimos, sino que a juzgar por la forma en que lo lleva Veguita, su hija, la continuidad está asegurada. Y no sabéis cuánto me alegra poder decir eso. Como decir también, que espero que no pasen tantos años como antes en volver por allí. Y mira que Rodezno pilla un poco a desmano, pero estando en las proximidades de Haro, no hay disculpa para no ir. 

La comida es un diez sobre diez y el precio un diez sobre diez, pero una de las cosas que más valoro yo en un restaurante es que te sirvan rápido pero sin prisas. Y en eso saca un veinte sobre diez. Es uno de esos sitios en los que la eficacia emociona. 

Como emociona ver a la abuela Vega, con más de ochenta años, trajinando entre los pucheros. Es lo que tiene de bueno ese restaurante, que además, puedes ver la cocina. Todo un espectáculo.


Satisfechos y, como digo, hasta emocionados, al acabar de comer (26 de abril del 2014) nos acercamos a saludar a Vega, que ya descansaba felizmente en una de las mesas situadas junto a la cocina. Le dimos las gracias por su trabajo y su continuidad, y le prometimos volver y decirle a todo el mundo que no deje de comer alguna vez en... "semejante pedazo de restaurante". 


Ah! y como peculiaridad y tradición: el café se va a tomarlo al bar de enfrente, o sea, el del nieto.

No creo que nadie se pierda en Rodezno pero pongo un mapa con su localización, que lo mismo le cambian cualquier día el nombre a la calle: